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lunes, 24 de enero de 2011

FOLLETO DE 1953 “Guía de la buena esposa”

Hoy solo podía pensar en esta hermosa canción de Juan Gabriel: ♪Como han pasado los años, las vueltas que dio la vida♪ para poder describir la idea que tengo en la cabeza.


Cuando era pequeña, mi mamá muchas veces me repetía que yo como buena niña me tenía que preparar para el futuro, ser una abeja independiente y jamás jamás depender de un abejorro. “Debes hacer carrera, porque uno nunca sabe si se casa con un irresponsable” Me decía mi má en un tono muy solemne.

Cuando crecí, aprendí que no necesariamente tienes casarte con un irresponsable para necesitar de la ayuda de un hombre, el puede ser muy buen marido pero también puede morir o quedarse sin trabajo y una siempre necesita saber valerse por sí misma. Pero… ¿qué pensaban en 1953? Año en que mi sacrosanta madre nació, aquí les dejo una muestra:














viernes, 25 de septiembre de 2009

¿Dónde estas mamá?


Queridos lectores, hoy recibí un correo con la siguiente reflexión sobre lo que esta pasando con nuestro jóvenes, todo el fenómeno de las tribus urbanas, que para mi ha sido impactante conocer blogs de niñas que se cortan y están orgullosas de esas cortadas, niñas que son anoréxicas y/o bulímicas y pertenecen a comunidades donde ese comportamiento se aplaude.

Algo que note en común en los comentarios, fue que sus mamás no las comprendían, que su familia no las querían. Sí, lo sé, todos pasamos por esa época de incomprensión, sin embargo, ¿qué estamos haciendo para prevenirlo?


Qué piensa usted sobre los emos, punks, skin-heads, darks y demás tribus urbanas que hoy se dan como fenómeno social?', me pregunta un reportero, hace poco, en la ciudad de León, Guanajuato, al término de una conferencia. Lo primero que viene a mi mente, es la pregunta que encabeza esta entrega.

Esto no es nada nuevo y, al mismo tiempo, lo es. Durante todas las épocas de la historia moderna, hemos tenido diferentes manifestaciones de protesta de los jóvenes contra lo establecido: lenguaje, peinado, música, tatuajes, formas de vestir, lugares que frecuentar y demás expresiones de comunicación. Códigos internos que marcan una pertenencia y una diferencia con el resto del mundo. Una personalidad e ideología propias, que con la
madurez se dejan.

Lo que considero preocupante es que, aunado a lo anterior, hoy tenemos un pequeño factor que se suma, una nueva forma de convivir en la familia en la que hoy todos buscamos adaptarnos: mamá, hijos, abuelos, esposo.

A este cambio lo considero la revolución social más grande de los últimos tiempos. ¿Cuál es? La mujer, la mamá y señora de la casa, ya no estamos en casa. Así de simple.

Las mujeres estamos muy orgullosas de las oportunidades que hoy tenemos. Nos lo hemos ganado a pulso. La conquista no ha sido fácil y nos ha requerido un largo camino de esfuerzo, lucha y sacrificio. Mantener varias pelotas girando en el aire al mismo tiempo es nuestra virtud. Sin embargo, y sin duda, estamos pagando un precio. ¿Y esto qué tiene que ver con las tribus urbanas? Mucho.

Una de las razones, desde mi punto de vista, por las que cada vez es más frecuente ver en los periódicos noticias tipo: 'Aumenta el suicidio entre los jóvenes', 'La edad en el consumo de drogas se reduce', 'La actividad sexual en los jóvenes inicia a temprana edad', 'Aumentan las enfermedades de transmisión sexual', 'La depresión entre los jóvenes es cada día mayor' y otras notas sobre alcoholismo, violencia, bullying y demás situaciones que viven nuestros jóvenes hoy, es esta: Falta mamá en casa.

Debido a los cuatro años y medio que dedicamos a la investigación de jóvenes, y a los grupos de enfoque que realizamos para la elaboración de los libros Quiúbole con..., me siento con autoridad suficiente para decir que los jóvenes no se sienten vistos. No se sienten escuchados. Se sienten abandonados emocionalmente.

La falta de sentido de pertenencia provoca que los jóvenes busquen y se afilien a una familia en la que se sientan comprendidos y apoyados; que les dé un tipo de autoestima, un valor para hacer las cosas. ¿Cuáles? Todas las que no quisiéramos. Cualquiera que proporcione un tipo de evasión, que disfrace o calle un dolor, sin importar si eso destruye o lleva a la muerte.

Mamás, ¡despertemos! Cuando estamos presentes, no estamos en realidad. Siempre hay un celular, un correo electrónico que contestar, o bien, una novela que atender. Decía una señora mayor de edad que las mamás de hoy somos una especie de agentes de tránsito: ¿A dónde vas?, ¿a qué hora llegas?, ¿ya hiciste tu tarea?, ¿con quién vas?. Y lo consideramos suficiente, sin contar que, con mucha frecuencia, estas preguntas son vía celular.

Es un hecho: A las mamás, nadie nos puede sustituir. No hay abuelita, nana, guardería, vecina, Gameboy, computadora o película que supla lo que nosotros somos capaces de dar. ¿Quién sustituye un abrazo, una mirada, una palabra de apoyo, una presencia, un oído que lo escuche y lo entienda?

De hacerlo, el resultado será un niño seguro de sí mismo, sin necesidad de unirse a una tribu urbana y con un sentido de pertenencia familiar.

Además, tendrá una maleta llena que le dará la seguridad y autoestima que necesitará en el futuro.

Reflexión de Gaby Vargas


¿Esta para pensarse o no?

miércoles, 5 de agosto de 2009

¿Hiciste algo hoy?


Hoy recibí este escrito por correo eléctronico y no pude resistir las ganas de compartirlo con ustedes:
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Mi esposo llego hoy a la casa y me vio sentada en el sofá con nuestro pequeño en una rodilla, y amamantando a nuestro bebe del otro lado.

Estaba tratando de voltear las paginas de un libro con la mano que no sostenía al bebe, mientras atendía a ver si oía el sonido de la alarma de la estufa.

Mi esposo me miró inocentemente, y pregunto: 'Y bien, ¿hiciste algo el día de hoy?'.

Que bueno que la mayoría de mis apéndices estaban ocupados, pues así no pude saltar sobre él y estrangularlo hasta matarlo. Probablemente esto fue lo mejor, ya que asumo que hacer una pregunta estúpida, no justifica el asesinato en este país.

Déjame retroceder un poco y explicarte lo que me llevo a este punto en mi vida. No siempre estuve al borde de la locura.

Al contrario, hace apenas cuatro años, yo tenía un buen trabajo, un ingreso estable, y un vehículo en el cual no cabía más que un equipo profesional de deportes, además de mí. Yo veía shows de televisión cuyos anfitriones no eran marionetas. Me iba a dormir después de las nueve de la noche, y prefería el sexo a quedarme dormida.

Me reía de las personas que viajaban en un remolque con tres niños gritando
y un perro babeando, y le llamaban a eso 'vacaciones'.

Pues bien, ¡Me he convertido en una de esas personas! ¿Que me sucedió?
La prueba de embarazo resulto positiva. He cambiado mi lencería de 'Victoria's Secrets' por pantaletas de algodón y unos buenos brassieres de maternidad.

Adiós, Luis Miguel, bienvenidos: Cri-Cri y las Ardillitas. Mi idea de privacidad ahora, es poder ir al baño sin que un niño de dos años este afuera golpeando la puerta, mientras un bebe este descolgando todo el papel de baño desde mi regazo. Finalmente entendí que el término: 'Mama que se queda en casa', no se refiere a una madre que ya no trabaja fuera de casa, sino mas bien a una que parece que nunca tiene la oportunidad de asomar la nariz por la puerta. Así que heme aquí sentada, con mis niños cargados, tratando de contestar a mí amado esposo ¿QUE SI HICE 'ALGO' HOY?.

Bueno, pues creo que si, pese a que parece que no mucho fue logrado.

Compartí el desayuno en la cama con un apuesto joven. Por supuesto, el desayuno consistió de u! n platito de avena y de migajas de galleta halladas entre las sabanas. El apuesto joven mide noventa centímetros, y solo se excita cuando ve dinosaurios color púrpura, camioncitos de juguete, y papitas a la francesa. También me fui a dar un paseo relajante por el bosque. Por supuesto, tuve que buscar ranas y lagartijas, y que detenerme a soplar algunos 'Dientes de león' en el camino. Lavé también exitosamente una carga de ropa, moví la ropa de la lavadora a la secadora, y la carga que estaba en la secadora fue pasada a la canasta. La ropa de la canasta esta ahora extendida en la cama, esperando mi decisión a la hora de ir a la cama, de guardar esa ropa o de simplemente moverla a mi tocador.

Leí dos o tres clásicos, por supuesto, Dickens y Shakespeare, no son los autores, pues ahora estamos en los trabajos de Andersen, Grimm y otros autores de cuentos de hadas. Creo que no estaré en la sección de adultos de la librería en mucho tiempo.

En los ratos libres, barrí, sacudí, limpié, organice y reacomode. Alivié golpes con besos, y enjugue las lágrimas. Regañe, alabe, abrace, y puse a prueba mi paciencia, todo ello antes de la tarde. ¿QUE SI HICE 'ALGO' HOY? ¡Ya lo creo!.

Ahora ya entiendo lo que la gente quiere decir cuando se menciona que la paternidad es el trabajo más difícil de su vida. En mi VAP (Vida Antes de los Pañales), yo enseñaba a mentes jóvenes como dividir fracciones y escribir complejas oraciones; pero ahora soy incapaz de enseñar a un testarudo de dos años como usar el baño.. Alguna vez fui capaz de manejar por complicadas calles urbanas, mientras hablaba en mi celular y buscaba al mismo tiempo una buena estación de radio; ahora no puedo hacer que las rueditas de mi carreola vayan en la dirección que necesito.

Soy graduada universitaria, tengo una maestría en el extranjero, he escrito artículos en el periódico, he ganado premios, pero no encuentro como quitar las manchas de zanahoria de mi alfombra. Antes, debatía sobre política con mis amigos, ahora hablamos de las ventajas de pañales desechables contra pañales de tela y de cuando dejé de usar oraciones de más de cinco palabras.

Así que, en respuesta a la pregunta de mi esposo: 'Si hice algo hoy, de hecho, he dado un paso mas hacia uno de los mayores logros en la vida'. No, no cure el cáncer, ni contribuí a pactar la paz mundial, pero si sostuve un milagro en mis brazos; dos, de hecho.

Mis niños son mi mayor logro y la oportunidad de criarlos es mi mayor reto.
No se si mis hijos crecerán para convertirse en grandes lideres o en neurocirujanos de nivel internacional. Francamente, ¡no me importa, siempre y cuando crezcan para ser buenas personas!. Ellos son mis mayores alegrías, pese a que muchas veces por la noche me quedo dormida llorando de frustración. El punto es, que hoy pude ver a mis hijos dar otro paso en el gran viaje de la vida, y tuve la oportunidad de mostrarles algunas de las partes del camino. Así como la maternidad es todo un reto, es compensatoria en la misma medida.

Porque estamos usando todos nuestros conocimientos, nuestro talento y nuestras habilidades para formar a una nueva persona. Es esta persona, y esta gente, la que a su vez, usara sus dones para construir nuestro futuro.

Así que cada canción de cuna que yo canto, cada columpio que empujo, cada manita que sostengo es ALGO, y... ¡Lo hice hoy!
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martes, 30 de junio de 2009

MAMI SUEGRA


Una suegra que era bien metiche, pero metiche, metiche, se murió, y en su tumba le pusieron este mensaje: "Aquí descansa ella, y en la casa descansamos todos".

Existen muchos tipos de suegras, desde las brujas regañonas, hasta las modernas y comprensivas, lo que nunca debemos perder de vista es que son las madres de nuestra pareja y gracias a ellas, llegaron a ser las personas de las que nos enamoramos.

Aquí les presento, mi clasificación personal de las suegras:

SUEGRA DETECTIVE: Esta suegra es de las que apenas andas de novio y te pide tus credenciales, que le presentes a tus papas, te pregunta cuales son tus intenciones con su hija y te pregunta a que te dedicas y pide hasta la cartilla de vacunación para darte permiso de salir con ella.

SUEGRA COMPRENSIVA: Esta suegra que es todo amor y dulzura, esta pendiente de todas las necesidades que tienes, si comiste bien, si dormiste bien, si estas bien con tus papas, te escucha, platica contigo, siempre tiene un buen consejo a la mano. Nunca te mete en broncas ni en chismes con tu pareja.

SUEGRA ACOMEDIDA : Esta suegra se la pasa todo el día en tu casa, ayudándote a limpiar, a cocinar la comida favorita de su hijo, siempre opinando sobre la educación de tus hijos, la decoración de tu casa y las cosas que debes o no comprar.

SUEGRA COMANDANTE: Esta suegra se la pasa llamando a su hijo(a) para que le haga sus pagos, la lleve al salón, la acompañe a las compras, la lleve a pasear, le ayude a reparar su lavamanos, y le cambie el foco de la sala.

SUEGRA SOLITARIA: Esta suegra busca pretextos para ir a tu casa, porque se siente aburrida con tanto tiempo libre, trata de hacer planes con la familia y si no la toman en cuenta, empieza a inventar chismes para enemistar a la familia y tener algo que contar cuando le pregunten por sus hijos.

El mayor problema de nuestras madres es no pueden reconocer a sus hijos como seres adultos, por lo que continúan tratándolos como a niños, incluso después que se han casado y tenido una familia propia.

Nuestro mayor reto es comprenderlas

DE CIGÜEÑAS, ABEJAS Y COSAS PEORES……


Hola queridos amigos, si ya sé que tome prestado el titulo de la columna del maestro Catón pero es mi pequeño homenaje por generar esa sonrisa que siempre tengo en las mañanas con sus atinadas ocurrencias, en fin, después de esta aclaración, quiero compartirles la historia de una abeja que vivía hace tiempo en mi panal.

Syloi fue una abeja educada en los mas estrictos estándares de la moral, en su casa no se hablada para nada de sexo, no se decían mentiras y ante la sociedad su familia era un modelo a seguir. Syloi era la hija mayor de siete hermanas y siempre tuvo la responsabilidad de ser el ejemplo para sus hermanas.

Desde muy pequeña, Syloi era muy preguntona, le decía a su mamá: - Oye mami de ¿de dónde vienen las abejas?, la abeja reprendía a su hija por hacer esas preguntas y le decía que esas eran cosas de adultos en las que no debía asomar su nariz. Así fue creciendo la abejita, peguntando a sus amigas, unas decían que las abejitas bebes llegaban al panal por medio del polen, otras decían que había abejas que venían de Paris montadas en cigüeñas y así traían a las nuevas abejas.

Syloi creció y sus dudas se fueron despejando mas en la práctica que por platicas educativas, besó por primera vez a un abejorro, sintiendo muchos sentimientos de culpa, porque su madre le había dicho que eso solo se hacia hasta el matrimonio. Pero los sentimientos que le provocaba ese abejorro tan guapo eran superiores a sus fuerzas y no pudo resistir, aprendió en la práctica lo que era el sexo, donde la culpa por estar haciendo algo indebido, fue el ingrediente principal de esta primera experiencia.

Ese primer amor se fue, y ella se prometió que seguiría los consejos de su mamá y esperaría para casarse. Así fue, años después se caso y tuvo dos hermosas abejitas bebes. Cuando las tuvo entre sus brazos se prometió que ella si hablaría de sexo con sus hijas para que no tuvieran la misma experiencia que ella en su juventud.

Por su falta de experiencia, ella compro miles de libros y explico todos los cambios físicos que tenia el cuerpo, todas las consecuencias de embarazos no deseados, métodos anticonceptivos, en fin, en la teoría sus hijas no deberían pasar por lo mismo que ella, pero siempre fue implacable con: No debes tener sexo hasta que te cases y tengas una relación formal.

Syloi siempre quiso que sus hijas le tuvieran confianza, pero desafortunadamente, la mentalidad cerrada con la que fue criada se impuso y siempre se molestaba cuando se hacían bromas sobre el sexo y se quería tomar el tema desde una perspectiva menos estricta y más liberal, eso bloqueo la comunicación y sus hijas tuvieron hacer las preguntas que tenían a otras fuentes como sus amigas y la historia se repite.

Cada uno de nosotros, mala o buena, tuvo una educación sexual que provino de nuestros padres, donde nos heredaron sus miedos y tabues, ahora nuestra labor es darnos la oportunidad de cuestionarlos y decidir que tan liberales seremos al educar a los nuetros.

jueves, 18 de diciembre de 2008

Batalla Campal, Premio al ganador: Los niños.

Cuando recibimos la noticia que vamos a tener una abejita bebe, nos entra una especie de miedo y alegría mezcladas por la responsabilidad tan grande que se nos viene encima, nunca pensamos (al menos eso quiero creer) que tenemos en nuestras manos la mejor arma de chantaje hacia nuestra pareja.
Me refiero a esas relaciones de pareja que se rompen sin remedio y alguno de los padres (o ambos) toman a los hijos como el pretexto perfecto para darle en la madre a su pareja, no dejando que los vean, exigiendo dinero en cantidades exorbitantes o manipulando el pensamiento de los hijos para que odien al padre que no vive con ellos.
En nuestro afán de venganza por nuestros planes frustrados, alguna infidelidad o por el dolor que produce la ruptura de una relación, se pierde de vista la salud mental de los pequeños y se empieza una batalla campal de la que nadie sale beneficiado. Generalmente, las madres se quedan con la custodia de los niños y empiezan a hacer comentarios como “El irresponsable de tu padre, nos abandono y nos dejo sin dinero”, “Tu padre ya no nos quiere y por eso se fue de la casa”, y que hablar de las discusiones telefónicas donde uno y otro se insultan y se culpan de todos los problemas que tienen.

Para poder presionar sobre el pago de las pensiones para la manutención de los hijos, se empiezan a negar las vistas de convivencia con el padre que no vive con los pequeños, se niegan hasta las llamadas telefónicas y la convivencia, que ya de por si ve afectada por no vivir en el mismo domicilio. En otros casos, se pide a los niños que vigilen cada movimiento del otro conyuge, si recibe visitas, si sale con otras personas, donde vive, cuanto gasta, inclusive los toman de mensajeros para mensajes desagradables como: “Dile a tu madre que ya deje de gastarse el dinero en ella, el dinero que deposito es para tu educación y ella lo malgasta en tonterías”

Los hijos quedan en medio de un fuego cruzado, de una pelea que debería ser entre dos, pero a muchos les gusta hacerse los mártires e involucran a sus hijos sin pensar en todo el daño emocional que les están haciendo.

martes, 26 de agosto de 2008

Estrenando Celda!!!

Cuando era pequeña, por ahí de los 10 días soñaba con tener mi propia celda, poner mis propias reglas, deseaba con todo mi corazón que nadie me dijera a que hora debía dormir, comer, hacer la tarea o cuanto tiempo debía jugar con el polen, incluso pasaba algunas horas de mi día leyendo la sección de clasificados para ver si encontraba algún empleo donde aceptaran a una obrera tan pequeña como yo.

Paso el tiempo, crecí, me asignaron mis labores de obrera en mi panal, conocí al amor de mi vida y de pronto me asignan mi propia celda y tuve lo que tanto había deseado, vivir sin las reglas de mis papas y decidir en todo momento que quiero hacer, a donde ir, a que hora llegar al panal. ¡LIBERTAD! pensé emocionada.

Los primeros días en mi nueva celda fueron de los mas felices de mi vida, recuerdo que empezaron un jueves de la santa semana de la miel, por lo que no tendría que ir a trabajas sino hasta el siguiente lunes. (También las abejas tenemos días festivos). Tenía tantos y tantos planes, lugares para visitar, reuniones con los amigos que organizar, fiestas y diversión que no sabia por donde empezar, por lo que decidí hacer una lista de lo que iba a hacer, todo iba bien hasta que de pronto me puse a hacer cuentas de cuanto iba a gastar en esa ida a aquel jardín hermoso y en las cosa de la fiesta del siguiente día y vi mi bolsillo, ¡Diablos! Todavía faltaba una semana para la quincena, así que ¡¡adiós planes!! A pesar de ese pequeño inconveniente, no me desanime, rente películas y pase los días de asueto, muy bien acompañada, viendo tele y demás.

El lunes, me levanto para ir a trabajar y cual fue mi sorpresa que no había miel que llevar a la oficina ni para y no tenia absolutamente nada en el refri. Dije, que importa, compro algo en el trabajo. Mi alimentación fue desde hamburguesas y comida china hasta taquitos y burritos de la esquina, lo que obviamente repercutió en mi bolsillo y en mi figura.

Por fin llego la quincena, vuelvo a cobrar, hice mis cuentas, aparté lo de la renta, fui a comprar la despensa para mejorar mi alimentación, guarde lo del ahorro, compre lo que se necesitaba para la celda y ¡sorpresa! Tampoco me alcanzo el dinero para el viaje a al hermoso jardín ni para la fiesta con los amigos, aunado a eso, tenia un motón de trastes sucios que lavar, pisos que trapear, baño que tallar y nadie alrededor que quisiera hacerlo o de perdida ayudarme con la mitad.

Cuando era niña fantaseaba con desvelarme viendo tele todos los días, mi realidad es que después del arduo trabajo diario, lo único que quería es dormir porque me tenia que despertar temprano al siguiente día y me prometía desvelarme el viernes en una buena pachanga, pero mi economía como estaba, no me lo iba permitía.

Así poco a poco entendí todas y cada una de las reglas que mis papás ponían, entendí porque no debía dejar los trastes sucios para después y ahora limpio con gusto, compro comida saludable por convicción y deje de pensar en hacer fiestas por el gasto de dinero y el tiradero de cosas que quedan al terminar… Incluso ahora que tengo a mi hija obrerita, me oyes decirle: “Bizz, recoge esos juguetes por favor” o “Ya es hora de ir a la cama, que mañana hay que madrugar” exactamente como lo hacia mi mamá.

Fue hasta que viví sola cuando comprendí que ser independiente no solo es hacer lo que quiero y cuando quiero, sino es también mantener limpio mi espacio, planear para el futuro, administrar los gastos. Curiosamente, ahora sin que nadie me obligue hago todas esas cosas que odiaba hacer y hasta con gusto lo hago. ¿Y a ti, como te fue cuando te independizaste de tus papas?

jueves, 26 de junio de 2008

Tolerancia

Estos últimos días, he escuchado muchas veces esta palabra, en estos tiempos modernos, todo el mundo esta preocupado por el respeto y la tolerancia entre los individuos, incluso es algo que nosotros exigimos de los demás como uno de nuestros derechos humanos.

El matrimonio es un ejemplo de tolerancia por excelencia, es la unión de dos personas con educaciones distintas, costumbres distintas que se compaginan para iniciar una nueva familia. Cuantas veces nuestra parejas no nos piden que “toleremos” a un pariente suyo que nos desagrada, por grosero, sucio, o flojo. En aras de no comenzar un conflicto familiar, uno trata de ignorar los detalles que le molestan, pero al paso del tiempo, te cansas de “soportar” lo que te desagrada y te vuelves completamente intolerante.

Ser tolerante no significa ser permisivo. No se debe mal entender este vocablo. Ser tolerante significa permitir, por ejemplo, que tu hermano escuche la música que le gusta, a pesar que a ti te desagrade, pero si pone el volumen tan alto que te lastima los tímpanos, pedir que baje el volumen no es intolerante, siempre y cuando la petición se haga de manera respetuosa.

Ejemplos como este hay muchos, el limite entre ser tolerante y permisivo radica en demostrar que las personas merecemos tener la oportunidad de que en nuestro ámbito familiar capitaneen las buenas intenciones.