miércoles, 2 de septiembre de 2009

Todo depende del cristal con que se mira.


Dos bandidos llegan al barrio chino y entran en un rancho, arrastrando a un tipo. Adentro, un Negro de 1,98m y 130 kg. mezcla de goajiro con africano, limpiándose las uñas con un cuchillo de cocinero.

- Negro, el jefe pidió que te cojas y le revientes el culo a este carajo, para que aprenda a no hacerse el macho con nuestra banda.

- Déjenlo ahí en un rincón, que mas tarde me encargo de él. Cuando los malandros se van el tipo dice: - Por favor Señor Negro, no me haga eso, después de culeado mi vida se termina, tenga piedad por el amor de Dios.

- Cállate la jeta y quédate quietico ahí.

Al rato vuelven los bandidos con otro pobre pendejo. - Negro, el jefe pidió que a este, le cortes las dos manos y le perfores los ojos, para que aprenda a no tocar la plata de la venta de drogas.

- Déjalo ahí que dentro de un rato me encargo.


Una hora después traen otro pobrecito. - Negro a este le cortas el huevo y la lengua para que nunca mas se meta con las mujeres del barrio

-Tá güeno déjalo ahí en el rincón con los otros.

Finalmente traen a otro. - Mira "Negrin", a este lo cortas en pedacitos y mandas cada pedacito para la familia!.

En ese momento, el primer tipo le dice al Negro, en voz bien baja:

-Señor Negro, por favor no se vaya a confundir: ¡¡El de la cogida por el culo soy yo!! ¿OK?.

Hoy quise empezar mi entrada con un chiste que ilustra perfectamente el tema que traigo en la cabeza, la perspectiva.

No te ha pasado querido lector que andas cabizbajo, cansado, triste y sin ilusiones porque crees que estas pasando por el pero momento de tu vida y puede que sea así, pero en esta cultura en la que estamos inmersos del “*wannabiismo”, muchas veces nos concentramos en querer ser o tener cosas que no tenemos o que no somos.

En mis tiempos de adolescente, Arjona se iba a presentar cerca de donde vivía (si lo sé, es patético que me guste, pero algún defecto tenía que tener –je-), en esos momentos la situación económica en mi casa no era la más abundante y por supuesto no podía pagar los boletos para ir al concierto, estuve semanas tratando de conseguirlo por todos lados, al final de cuentas no fui y hasta la fecha nunca lo he visto en vivo, pero bien recuerdo lo miserable que me sentía por no tener dinero para conocer a mi artista preferido y me llenaba de rabia saber como otros si podían.

Al poco tiempo, mi pá se quedo sin trabajo y por supuesto que las cosas se pusieron peor y tuve que trabajar, afortunadamente nunca nos falto nada, pero tampoco nunca tuvimos lujos, yo entendía que mis papás se esforzaban por darnos un futuro pero eso no me quitaba el sentimiento de ser menos por no traer ropa de marca o tenis nuevos cada mes. Es cierto que uno sabe que las cosas materiales van y vienen pero, desgraciadamente en nuestra realidad, vales por lo que posees y como te ven te tratan.

Años más tarde conocí a mi mejor amigo, el abejorro más guapo que conozco y con el que hoy día comparto mi vida y al platicar de cómo nos fue en nuestra infancia me di cuenta que yo tuve muchas cosas de las que él fue privado y lejos de sentirse frustrado, hoy lográ siempre tener una perspectiva muy clara del verdadero valor de las cosas.

¿Cuántas veces te has sentido miserable y has hecho un alto para observar a tu alrededor? Casi nunca verdad, es más fácil quejarse, es más fácil pedir que te soben las heridas y te apapachen porque algo te duele. No es sencillo tener el valor de voltear a ver todas las cosas maravillosas de las que estas rodeado. Es más sencillo esperar que llegue alguien que te diga lo que tienes que hacer para poder culparlo si algo sale mal con la decisión correcta, aunque de antemano la sabes.

Por eso, para ajustar siempre la perspectiva de un problema considero que el primer paso es hacer una lista de las 101 cosas buenas que tienes en la vida, agradecer a la vida o a Dios, si crees en él, por ellas. Una vez hecho esto verás que eso que hoy te agobia no es tan grave y definitivamente, tiene solución.

martes, 1 de septiembre de 2009

El engranaje del mundo


Observa un instante a tu alrededor, escucha las pláticas, ve la televisión y encontrarás que lo que mueve al mundo es el sexo, no el amor, ni el odio. Todos de una u otra manera estamos interesados en el sexo, unos mojigatos para criticarlo y condenarlo, otros para disfrutarlo, pero no es casualidad que la mayor cantidad de búsquedas en internet sean para encontrarlo.

Yo no se cuando me interese en él, realmente no lo recuerdo, a veces pienso que un día desperté y por arte de magia el sexo empezó a formar parte de mi vida y no una pequeña parte, todo el día mis pensamientos estaban orientados hacia el tema del que nadie quería hablar abiertamente.

Tal vez en mis años de preadolescente mi interés no estaba en los orgasmos, sino más bien en cuestionar a todas y cada una de mis amigas, primas y mujeres de mi misma edad, cuando les había bajado, cuando les habían empezado a salir pelos “ahí” y apenas comenzaba a voltear a ver con otros ojos a los niños.

Mientras tanto, los adultos encargados de mi educación (mis papás, mis profes, tíos, abuelos, etc.) me platicaban sobre embarazos no deseados y como puedes echar a perder tu vida, sobre enfermedades de transmisión sexual y a recordarme a cada momento que una abejita señorita “bien” no permite que la toquen, menos que sienta deseo sexual porque eso es pecado. Lo que recuerdo muy claramente es que todos sus esfuerzos siempre iban enfocados a que el sexo me diera miedo o me provocará sentimientos de culpa, y yo no entendía porque.

Yo no me considero precoz, pero si recuerdo que conforme iba conociendo sobre esos temas, algo se movía en mi, algo me gustaba, tal vez el peligro de lo desconocido, tal vez ese acelere del corazón al imaginar que un niño me agarraba de la mano. Impensable decir que quería que me besaran porque eso me daba realmente mucho asco y a los ojos de los demás me convertían en una niña que no se sabe dar a respetar. Incluso, criticaba muy fuertemente a las abejas que tenían novio y se besaban, aunque secretamente, deseaba ser como ellas.

Por fin, después de algunos años, permití que un abejorro, el más guapo visto hasta el momento, me besó, después de eso todo fue peor, el morbo se incrementó a 10 mil por hora, esas cosquillas en la panza, esos sentimientos eran completamente nuevos, ricos pero peligrosos, todo el tiempo vivía entre esconderme para que nadie lo supiera y desear que pasara una y otra vez.

Por supuesto que en esos tiempos uno consigue material por todos lados, revistas que hablan de sexo (no necesariamente porno, aunque se agradecían), cada vez las platicas entre amigas eran más explicitas y enfocadas al sexo y la primera vez, casi todas mis amigas lo habían hecho, pero en mí, pesaba más el deseo de llegar virgen al matrimonio sobre todo por el miedo a un embarazo o a un contagio, aunque nuevamente en secreto, deseaba saber que era tener relaciones.

Mi primera vez y las relaciones subsecuentes no fueron realmente lo que esperaba, mi conciencia no me dejaba en paz, porque no estaba casada y era una tortura verdadera pensar como las personas, en revistas, en comentarios, lo disfrutaban y yo todo el tiempo tenía miedo que me tacharan de puta por disfrutarlo. Ni te cuento cuando esa relación termino, me sentía sucia y hasta llegué a pensar que nunca nadie me iba a querer por lo que había hecho.

Un día, conocí a un abejorro mucho más perverso que yo, hablaba de una forma tal que me impresionaba, me encantaba esa forma tan sencilla de ver el sexo, tan despegada de la moralidad, el me decía: "el sexo es para disfrutar de tu cuerpo y no eres ni mejor ni peor persona por eso, puedes llegar a ser más feliz, pero eso depende de que tanto te permitas disfrutar". Siempre me decía que las ataduras eran mentales y que si te permitías un día librarte de ellas, descubrirías un mundo inmenso.

Supongo que no es necesario que te aclare que con ese abejorro conocí mi primer orgasmo…

Hoy en día, mi visión de la vida ha cambiado y me doy cuenta de ello porque aun hablo con abejas que afirman “El sexo no es para tanto” y yo, con los ojos desorbitados pienso “WTF, ¿Cómo pueden pensar eso?”. Definitivamente estoy convencida que la persona que piensa eso es alguien que nunca ha podido deshacerse de sus ataduras mentales y nunca ha tenido un orgasmo.

Poco a poco he descubierto que existen miles de posibilidades de disfrutar de tu cuerpo, el problema es un costal de piedras llamada prejuicios, tabues, mitos y religión que a través de la educación te han cargado y realmente es muy difícil ir sacando del costal, sin embargo para poder deshacernos de muchos problemas sociales y sentimentales, es necesario dejar, poco a poco, esas piedras tiradas, es más hay que mandarlas a la trituradora, para que nunca nadie las pueda levantar y de esa manera poder ser más felices.

Es un trabajo muy arduo, pero es necesario empezar a darle el verdadero valor al sexo, dejar de asignarle más valía de la que se merece. Es necesario dejar de ligarlo con el amor verdadero, pues cuando podamos librarnos de esas ataduras, seremos capaces de amar más intensamente, concentrados en el amor, porque para obtener placer ya no será necesario pedir permiso.

lunes, 31 de agosto de 2009

Alarmas contra el robo de autos

Hola querido Lector, ¿estas cansado de preocuparte por la seguridad de tu auto?. Ya no te preocupes más, aquí te dejo dos opciones de prácticas alarmas para evitar que tu inversión, de por si disminuida al salir de la agencia, se pierda por culpa de los amantes de lo ajeno.

ALARMA PARA INTERIORES



ALARMA PARA EXTERIORES




Mil gracias a Esme por la aportación al BLOG.