Una de las preguntas más comunes que hacen las personas es ¿Cómo puede un hombre entender a una mujer? Desde mi punto de vista, es tan difícil para un hombre entender a una mujer como a una mujer le es difícil entender a un hombre. El problema principal es que desde niños estamos educados de una manera distinta, mientras a una mujer se le dice que debe mostrar sus sentimientos y se le bombardea con cuentos de hadas de princesas que viven enamoradas, a los hombres se les dice que deben ser fuertes, que es de “niñas” llorar y un largo etc. que nos define como personas de un genero o de otro.
Una cuestión en la que nunca me he podido poner de acuerdo con mi marido es en las señales, mientras yo (y quiero suponer que la mayoría de las mujeres) hago mucho caso a los detalles y supongo cosas con solo ver un gesto o escuchar alguna frase, el dice que mientras no diga la frase exacta, no lo esta pensando. Pongo el ejemplo que siempre utilizamos como referencia en nuestra discusión:
Un hombre conoce en su trabajo a una muchacha que le gusta, pero única y exclusivamente para tener sexo, no quiere nada serio, solo una noche, se la presentan y al empezar a conocerse, él sabe que si le dice que solo la quiere para una noche, ella hasta le podría dar una bofetada, por lo que decide empezar a preparar el terreno, es lindo con ella, le trae regalos, esta pendiente de lo que se le ofrece, la ayuda a cargar las cosas pesadas, la invita a comer, etc.
Total que a los dos meses de conocerse, él le manda señales de que quiere algo serio (pero solo para conseguir el sexo), pues ella le habla de querer formar una familia, el le da el avión y le sigue la corriente, diciéndole que seria lindo. Ella inclusive le cuenta como le fue con su anterior pareja que solo la uso…y él le dice que es un desgraciado. El le manda flores y le dice que es bella, la mas bella que ha visto y le dice todas esas cosas que una mujer quiere escuchar cuando esta lastimada, excepto claro esta “quieres ser mi novia”.
Un día la invita a salir de noche, van a cenar y a bailar y terminan en el departamento de él, ya tuvieron un sexo increíble (que finalmente era lo que el hombre quería). Al estar ya acostados en la cama, él con cara de “ya te vas” y ella con cara de enamorada le pregunta: “¿que onda, ahora si ya somos formalmente novios?”. El, le responde irónico, “¿¿¿¿novios????? Nooooo, para nada” yo jamás dije que quería ser tu novio, yo no quiero nada formal, si quieres, podemos seguir siendo “amigos con derechos” pero nada mas y por favor, ahora vete.
Ella con lagrimas en los ojos, dice, es que yo creí…….., pero en realidad el nunca lo dijo, así que ella, se amuela y se queda con el corazón roto.
Mi marido afirma que el hombre actúo con todo su derecho, porque no la obligo, ella también disfruto del sexo y supuso cosas que el hombre no dijo, por lo tanto, si ella acepto, ya sabia a lo que le tiraba. MORALEJA: Nunca supongas, lo único valido es lo que te dijeron y/o prometieron con palabras, las señales no cuentan.
Estuve en parte, de acuerdo con mi marido, pero al decirle este ejemplo, se contradijo:
Un hombre conoce a una muchacha en un antro, ella vestida con ropa super provocativa, lo ve, se moja los labios y lo saluda, todas las señales que ella da con su cuerpo y movimientos es….QUIERO SEXXOOOO!!!.
El hombre se le acerca y le empieza a coquetear, a lo que ella le responde…Tu no me gustas, por favor déjame en paz, pero se lo dice con mirada picara, por su lenguaje corporal, pareciera que si quiere, pero con palabras, ella le dice, DEJAME EN PAZ.
El intenta abrazarla y ella con palabras le dice: no me gustas, no quiero nada contigo, ¡¡¡aléjate!!! Pero como su lenguaje corporal sigue diciendo lo contrario, el avanza y la viola.
No se que opinan ustedes, ¿las señales cuentan? En ambos ejemplos, hay todo un contexto y tal vez son un tanto extremistas, sin embargo, desde mi punto de vista, tanto hombres como mujeres, estamos acostumbrados a suponer y precisamente eso es lo que hace que sea difícil entendernos.
Las historias y relatos aquí contados son ficticios productos de la imaginación de una abeja trabajadora compulsiva. Cualquier parecido con la realidad, es mera coincidencia.
domingo, 14 de septiembre de 2008
martes, 26 de agosto de 2008
Estrenando Celda!!!
Cuando era pequeña, por ahí de los 10 días soñaba con tener mi propia celda, poner mis propias reglas, deseaba con todo mi corazón que nadie me dijera a que hora debía dormir, comer, hacer la tarea o cuanto tiempo debía jugar con el polen, incluso pasaba algunas horas de mi día leyendo la sección de clasificados para ver si encontraba algún empleo donde aceptaran a una obrera tan pequeña como yo.
Paso el tiempo, crecí, me asignaron mis labores de obrera en mi panal, conocí al amor de mi vida y de pronto me asignan mi propia celda y tuve lo que tanto había deseado, vivir sin las reglas de mis papas y decidir en todo momento que quiero hacer, a donde ir, a que hora llegar al panal. ¡LIBERTAD! pensé emocionada.
Los primeros días en mi nueva celda fueron de los mas felices de mi vida, recuerdo que empezaron un jueves de la santa semana de la miel, por lo que no tendría que ir a trabajas sino hasta el siguiente lunes. (También las abejas tenemos días festivos). Tenía tantos y tantos planes, lugares para visitar, reuniones con los amigos que organizar, fiestas y diversión que no sabia por donde empezar, por lo que decidí hacer una lista de lo que iba a hacer, todo iba bien hasta que de pronto me puse a hacer cuentas de cuanto iba a gastar en esa ida a aquel jardín hermoso y en las cosa de la fiesta del siguiente día y vi mi bolsillo, ¡Diablos! Todavía faltaba una semana para la quincena, así que ¡¡adiós planes!! A pesar de ese pequeño inconveniente, no me desanime, rente películas y pase los días de asueto, muy bien acompañada, viendo tele y demás.
El lunes, me levanto para ir a trabajar y cual fue mi sorpresa que no había miel que llevar a la oficina ni para y no tenia absolutamente nada en el refri. Dije, que importa, compro algo en el trabajo. Mi alimentación fue desde hamburguesas y comida china hasta taquitos y burritos de la esquina, lo que obviamente repercutió en mi bolsillo y en mi figura.
Por fin llego la quincena, vuelvo a cobrar, hice mis cuentas, aparté lo de la renta, fui a comprar la despensa para mejorar mi alimentación, guarde lo del ahorro, compre lo que se necesitaba para la celda y ¡sorpresa! Tampoco me alcanzo el dinero para el viaje a al hermoso jardín ni para la fiesta con los amigos, aunado a eso, tenia un motón de trastes sucios que lavar, pisos que trapear, baño que tallar y nadie alrededor que quisiera hacerlo o de perdida ayudarme con la mitad.
Cuando era niña fantaseaba con desvelarme viendo tele todos los días, mi realidad es que después del arduo trabajo diario, lo único que quería es dormir porque me tenia que despertar temprano al siguiente día y me prometía desvelarme el viernes en una buena pachanga, pero mi economía como estaba, no me lo iba permitía.
Así poco a poco entendí todas y cada una de las reglas que mis papás ponían, entendí porque no debía dejar los trastes sucios para después y ahora limpio con gusto, compro comida saludable por convicción y deje de pensar en hacer fiestas por el gasto de dinero y el tiradero de cosas que quedan al terminar… Incluso ahora que tengo a mi hija obrerita, me oyes decirle: “Bizz, recoge esos juguetes por favor” o “Ya es hora de ir a la cama, que mañana hay que madrugar” exactamente como lo hacia mi mamá.
Fue hasta que viví sola cuando comprendí que ser independiente no solo es hacer lo que quiero y cuando quiero, sino es también mantener limpio mi espacio, planear para el futuro, administrar los gastos. Curiosamente, ahora sin que nadie me obligue hago todas esas cosas que odiaba hacer y hasta con gusto lo hago. ¿Y a ti, como te fue cuando te independizaste de tus papas?
Paso el tiempo, crecí, me asignaron mis labores de obrera en mi panal, conocí al amor de mi vida y de pronto me asignan mi propia celda y tuve lo que tanto había deseado, vivir sin las reglas de mis papas y decidir en todo momento que quiero hacer, a donde ir, a que hora llegar al panal. ¡LIBERTAD! pensé emocionada.
Los primeros días en mi nueva celda fueron de los mas felices de mi vida, recuerdo que empezaron un jueves de la santa semana de la miel, por lo que no tendría que ir a trabajas sino hasta el siguiente lunes. (También las abejas tenemos días festivos). Tenía tantos y tantos planes, lugares para visitar, reuniones con los amigos que organizar, fiestas y diversión que no sabia por donde empezar, por lo que decidí hacer una lista de lo que iba a hacer, todo iba bien hasta que de pronto me puse a hacer cuentas de cuanto iba a gastar en esa ida a aquel jardín hermoso y en las cosa de la fiesta del siguiente día y vi mi bolsillo, ¡Diablos! Todavía faltaba una semana para la quincena, así que ¡¡adiós planes!! A pesar de ese pequeño inconveniente, no me desanime, rente películas y pase los días de asueto, muy bien acompañada, viendo tele y demás.
El lunes, me levanto para ir a trabajar y cual fue mi sorpresa que no había miel que llevar a la oficina ni para y no tenia absolutamente nada en el refri. Dije, que importa, compro algo en el trabajo. Mi alimentación fue desde hamburguesas y comida china hasta taquitos y burritos de la esquina, lo que obviamente repercutió en mi bolsillo y en mi figura.
Por fin llego la quincena, vuelvo a cobrar, hice mis cuentas, aparté lo de la renta, fui a comprar la despensa para mejorar mi alimentación, guarde lo del ahorro, compre lo que se necesitaba para la celda y ¡sorpresa! Tampoco me alcanzo el dinero para el viaje a al hermoso jardín ni para la fiesta con los amigos, aunado a eso, tenia un motón de trastes sucios que lavar, pisos que trapear, baño que tallar y nadie alrededor que quisiera hacerlo o de perdida ayudarme con la mitad.
Cuando era niña fantaseaba con desvelarme viendo tele todos los días, mi realidad es que después del arduo trabajo diario, lo único que quería es dormir porque me tenia que despertar temprano al siguiente día y me prometía desvelarme el viernes en una buena pachanga, pero mi economía como estaba, no me lo iba permitía.
Así poco a poco entendí todas y cada una de las reglas que mis papás ponían, entendí porque no debía dejar los trastes sucios para después y ahora limpio con gusto, compro comida saludable por convicción y deje de pensar en hacer fiestas por el gasto de dinero y el tiradero de cosas que quedan al terminar… Incluso ahora que tengo a mi hija obrerita, me oyes decirle: “Bizz, recoge esos juguetes por favor” o “Ya es hora de ir a la cama, que mañana hay que madrugar” exactamente como lo hacia mi mamá.
Fue hasta que viví sola cuando comprendí que ser independiente no solo es hacer lo que quiero y cuando quiero, sino es también mantener limpio mi espacio, planear para el futuro, administrar los gastos. Curiosamente, ahora sin que nadie me obligue hago todas esas cosas que odiaba hacer y hasta con gusto lo hago. ¿Y a ti, como te fue cuando te independizaste de tus papas?
martes, 22 de julio de 2008
El arte de la manipulacion
La manipulación, es la habilidad de hacer que otros hagan lo que tú quieres por convicción y en el mejor de los casos, pensando que es idea propia.
Todos los días nos encontramos con gente que nos manipula y de la misma manera nosotros mismos manipulamos a otros en algún momento de nuestras vidas.
Desde mi punto de vista, en una habilidad innata, pues al observar a las personas nos damos cuenta de sus necesidades y sus temores, aprovechándonos de ello para lograr nuestros deseos.
Existen miles de técnicas de manipulación, que están sintetizadas en estos 10 puntos:
1 La estrategia de la distracción
2 Crear problemas, después ofrecer soluciones
3 La estrategia de la degradación
4 La estrategia del diferido
5 Dirigirse al público como a niños de baja edad
6 Utilizar el aspecto emocional más que a la reflexión
7 Mantener al público en la ignorancia y la idiotez
8 Promover al público a complacerse en la mediocridad
9 Reemplazar la revuelta por la culpabilidad
10 Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen
Tomados de: http://www.syti.net/ES/Manipulations.
¿Les suena conocido? Así es, la forma de manipulación nos queda mas clara es la de los políticos y sus cortinas de humo, sin embargo, todos los días nos enfrentamos a ella.
En el trabajo, por ejemplo, cuando vamos a pedir un aumento de sueldo, primero estudiamos la forma de cómo hablar con el jefe, escogemos las palabras exactas y hasta esperamos un día en que venga especialmente de buen humor para que se lo conceda, sin embargo, el jefe, que generalmente tiene un colmillo largo y retorcido, te da atole con el dedo, si tienes suerte negocia el aumento, si no, te manda a curso o te da un largo discurso de porque eres importante y porque el sueldo que ganas es justo, haciendo la promesa de darte un aumento en el futuro cercano, pero al final de cuentas, terminas aceptando las condiciones o si tienes la posibilidad, renuncias y te vas a buscar otro trabajo, donde es exactamente lo mismo.
A las mujeres nos tachan de ser expertas en este arte, sobre todo porque solemos ser dramáticas o melosas según sea el caso y al final conseguimos lo que queremos. Aunque desde mi punto de vista los hombres son igual de manipuladores, solo que utilizan otros recursos, eso lo dejo a su consideración……
Todos los días nos encontramos con gente que nos manipula y de la misma manera nosotros mismos manipulamos a otros en algún momento de nuestras vidas.
Desde mi punto de vista, en una habilidad innata, pues al observar a las personas nos damos cuenta de sus necesidades y sus temores, aprovechándonos de ello para lograr nuestros deseos.
Existen miles de técnicas de manipulación, que están sintetizadas en estos 10 puntos:
1 La estrategia de la distracción
2 Crear problemas, después ofrecer soluciones
3 La estrategia de la degradación
4 La estrategia del diferido
5 Dirigirse al público como a niños de baja edad
6 Utilizar el aspecto emocional más que a la reflexión
7 Mantener al público en la ignorancia y la idiotez
8 Promover al público a complacerse en la mediocridad
9 Reemplazar la revuelta por la culpabilidad
10 Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen
Tomados de: http://www.syti.net/ES/Manipulations.
¿Les suena conocido? Así es, la forma de manipulación nos queda mas clara es la de los políticos y sus cortinas de humo, sin embargo, todos los días nos enfrentamos a ella.
En el trabajo, por ejemplo, cuando vamos a pedir un aumento de sueldo, primero estudiamos la forma de cómo hablar con el jefe, escogemos las palabras exactas y hasta esperamos un día en que venga especialmente de buen humor para que se lo conceda, sin embargo, el jefe, que generalmente tiene un colmillo largo y retorcido, te da atole con el dedo, si tienes suerte negocia el aumento, si no, te manda a curso o te da un largo discurso de porque eres importante y porque el sueldo que ganas es justo, haciendo la promesa de darte un aumento en el futuro cercano, pero al final de cuentas, terminas aceptando las condiciones o si tienes la posibilidad, renuncias y te vas a buscar otro trabajo, donde es exactamente lo mismo.
A las mujeres nos tachan de ser expertas en este arte, sobre todo porque solemos ser dramáticas o melosas según sea el caso y al final conseguimos lo que queremos. Aunque desde mi punto de vista los hombres son igual de manipuladores, solo que utilizan otros recursos, eso lo dejo a su consideración……
Suscribirse a:
Entradas (Atom)