En memoria de David Lizárraga Gomez q.e.p.d.
Imagínate por un instante, que estas en la mañana de un sábado tranquilo, con el día soleado, despiertas y empiezas a hacer los planes del día, te levantas de la cama, comienzas a recoger la ropa tirada y a despertar a todos en la casa para desayunar porque se hace tarde para ir por las compras para la carne asada que habrá en la tarde en el jardín; le pides a tu hijo de 8 años que saque la basura porque ya casi viene el camión a recogerla y el obedece, raro, pero lo hace en ese momento, sin pleitos ni regaños.
Tu cabeza esta a mil por hora, pues tienes que limpiar la casa, comprar el carbón, la carne, pintarte las uñas, en fin, mil pensamientos al mismo tiempo, pero ninguno tiene que ver con la pesadilla que estas a punto de vivir, te asomas por la ventana de la cocina para asegurarte que tu hijo haya obedecido y de repente el tiempo se detiene al mismo tiempo que tu respiración y tus pensamientos, ves una camioneta enfrente de tu casa, un tipo cargando a tu hijo en contra de su voluntad, pero todo parece una fotografía, tu mente no alcanza a procesar lo que esta pasando, parece un sueño. Un segundo después, reaccionas y comienzas a gritar desesperada, sales corriendo pero la camioneta arranco y se llevo a tu hijo. No paras de gritar y de pedir ayuda, de buscar las llaves del carro que no aparecen, de suplicar que te devuelvan a tu pequeño…
A partir de ese momento, todo parece irreal nada tiene sentido, llamas a tu familia, van a levantar la denuncia al ministerio publico, envías correos con la fotografía del niño a todos los que conoces esperando a que alguien te ayude a encontrarlo.
Tres días pasan y ninguna noticia de tu angelito, las autoridades están en Alerta Amber, todos los periódicos y las noticias locales pasan la fotografía del niño, pero nadie te da una pista concreta para hallarlo. Tratas tu misma de convencerte que lo encontraras vivo porque actuaste rápido, todos lo están buscando, Dios no puede abandonarte en ese instante. Tu vida pende de un hilo cada que suena el teléfono, pero desafortunadamente ninguna llamada tiene la noticia que anhelas escuchar.
Por la tarde, suena el teléfono, tu corazón se acelera porque sabes que es la llamada que estas esperando, algo dentro de ti tiene la certeza que esa llamada te dará el paradero de tu hijo, pero por alguna razón que no puedes explicar, sabes que no son buenas noticias, aunque deseas con todo tu corazón que esa sensación sea solo resultado del estrés.
Efectivamente, es el comandante de la policía para decirte que hallaron a tu bebe, pero que desafortunadamente no son buenas noticias, el esta a unas cuadras de tu casa, en una maleta sin vida...
Esta es la historia de una familia de Tijuana, que perdió a uno de sus miembros de la manera más vil y despiadada. ¿Cómo puede alguien atentar contra la vida de un pequeño de 8 años? Me da terror pensar que esto se vive todos los días en nuestro país y ya a nadie asombra, cada vez nos hemos vuelto más y más insensibles a casos como estos porque son parte de nuestra vida cotidiana. ¿Qué mas tiene que pasar para que seamos consientes de que necesitamos un cambio de fondo?
Las historias y relatos aquí contados son ficticios productos de la imaginación de una abeja trabajadora compulsiva. Cualquier parecido con la realidad, es mera coincidencia.
viernes, 26 de junio de 2009
jueves, 18 de diciembre de 2008
Batalla Campal, Premio al ganador: Los niños.
Cuando recibimos la noticia que vamos a tener una abejita bebe, nos entra una especie de miedo y alegría mezcladas por la responsabilidad tan grande que se nos viene encima, nunca pensamos (al menos eso quiero creer) que tenemos en nuestras manos la mejor arma de chantaje hacia nuestra pareja.
Me refiero a esas relaciones de pareja que se rompen sin remedio y alguno de los padres (o ambos) toman a los hijos como el pretexto perfecto para darle en la madre a su pareja, no dejando que los vean, exigiendo dinero en cantidades exorbitantes o manipulando el pensamiento de los hijos para que odien al padre que no vive con ellos.
En nuestro afán de venganza por nuestros planes frustrados, alguna infidelidad o por el dolor que produce la ruptura de una relación, se pierde de vista la salud mental de los pequeños y se empieza una batalla campal de la que nadie sale beneficiado. Generalmente, las madres se quedan con la custodia de los niños y empiezan a hacer comentarios como “El irresponsable de tu padre, nos abandono y nos dejo sin dinero”, “Tu padre ya no nos quiere y por eso se fue de la casa”, y que hablar de las discusiones telefónicas donde uno y otro se insultan y se culpan de todos los problemas que tienen.
Para poder presionar sobre el pago de las pensiones para la manutención de los hijos, se empiezan a negar las vistas de convivencia con el padre que no vive con los pequeños, se niegan hasta las llamadas telefónicas y la convivencia, que ya de por si ve afectada por no vivir en el mismo domicilio. En otros casos, se pide a los niños que vigilen cada movimiento del otro conyuge, si recibe visitas, si sale con otras personas, donde vive, cuanto gasta, inclusive los toman de mensajeros para mensajes desagradables como: “Dile a tu madre que ya deje de gastarse el dinero en ella, el dinero que deposito es para tu educación y ella lo malgasta en tonterías”
Los hijos quedan en medio de un fuego cruzado, de una pelea que debería ser entre dos, pero a muchos les gusta hacerse los mártires e involucran a sus hijos sin pensar en todo el daño emocional que les están haciendo.
Me refiero a esas relaciones de pareja que se rompen sin remedio y alguno de los padres (o ambos) toman a los hijos como el pretexto perfecto para darle en la madre a su pareja, no dejando que los vean, exigiendo dinero en cantidades exorbitantes o manipulando el pensamiento de los hijos para que odien al padre que no vive con ellos.
En nuestro afán de venganza por nuestros planes frustrados, alguna infidelidad o por el dolor que produce la ruptura de una relación, se pierde de vista la salud mental de los pequeños y se empieza una batalla campal de la que nadie sale beneficiado. Generalmente, las madres se quedan con la custodia de los niños y empiezan a hacer comentarios como “El irresponsable de tu padre, nos abandono y nos dejo sin dinero”, “Tu padre ya no nos quiere y por eso se fue de la casa”, y que hablar de las discusiones telefónicas donde uno y otro se insultan y se culpan de todos los problemas que tienen.
Para poder presionar sobre el pago de las pensiones para la manutención de los hijos, se empiezan a negar las vistas de convivencia con el padre que no vive con los pequeños, se niegan hasta las llamadas telefónicas y la convivencia, que ya de por si ve afectada por no vivir en el mismo domicilio. En otros casos, se pide a los niños que vigilen cada movimiento del otro conyuge, si recibe visitas, si sale con otras personas, donde vive, cuanto gasta, inclusive los toman de mensajeros para mensajes desagradables como: “Dile a tu madre que ya deje de gastarse el dinero en ella, el dinero que deposito es para tu educación y ella lo malgasta en tonterías”
Los hijos quedan en medio de un fuego cruzado, de una pelea que debería ser entre dos, pero a muchos les gusta hacerse los mártires e involucran a sus hijos sin pensar en todo el daño emocional que les están haciendo.
martes, 11 de noviembre de 2008
¿Leer el libro o ver la película?
¿Tu que sientes cuando lees?, me pregunto el otro día el abejorro dueño de mis quincenas, pues es una afición que no compartimos, a él le gusta más ver películas. Me transporto a otro mundo, me encanta imaginar que soy otra abeja, con otra vida, otros sentimientos, otro contexto, me gusta crear con mi imaginación los escenarios a partir de la descripción que hacen los autores. Le respondí.
El leer un libro te permite experimentar sentimientos que en la vida real no podrías tener, como por ejemplo, leer la historia de un asesino serial donde se describe como planea sus crímenes, como los lleva a cabo, son cosas que, por las consecuencias que implica, no harías.
En cuando a las sensaciones que puedes experimentar sobre los sentimientos del personaje, dependen de lo tus experiencias previas y del uso que des a tu imaginación, independientemente si es una película o un libro.
A algunas abejas nos gusta más el libro, porque puedes imaginar mas cosas, toda la imagen del contexto la crea uno mismo. A otras les gusta mas ver la película porque se concentran solo en las sensaciones sin preocuparse por el contexto pues lo ven en la pantalla.
A mi gusto, las películas siempre se quedan cortas al recrear una descripción, por muchas razones, presupuesto, tiempo, la visión propia del director, etc.
¿Y tú, que prefieres?
El leer un libro te permite experimentar sentimientos que en la vida real no podrías tener, como por ejemplo, leer la historia de un asesino serial donde se describe como planea sus crímenes, como los lleva a cabo, son cosas que, por las consecuencias que implica, no harías.
En cuando a las sensaciones que puedes experimentar sobre los sentimientos del personaje, dependen de lo tus experiencias previas y del uso que des a tu imaginación, independientemente si es una película o un libro.
A algunas abejas nos gusta más el libro, porque puedes imaginar mas cosas, toda la imagen del contexto la crea uno mismo. A otras les gusta mas ver la película porque se concentran solo en las sensaciones sin preocuparse por el contexto pues lo ven en la pantalla.
A mi gusto, las películas siempre se quedan cortas al recrear una descripción, por muchas razones, presupuesto, tiempo, la visión propia del director, etc.
¿Y tú, que prefieres?
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