martes, 11 de noviembre de 2008

¿Leer el libro o ver la película?

¿Tu que sientes cuando lees?, me pregunto el otro día el abejorro dueño de mis quincenas, pues es una afición que no compartimos, a él le gusta más ver películas. Me transporto a otro mundo, me encanta imaginar que soy otra abeja, con otra vida, otros sentimientos, otro contexto, me gusta crear con mi imaginación los escenarios a partir de la descripción que hacen los autores. Le respondí.
El leer un libro te permite experimentar sentimientos que en la vida real no podrías tener, como por ejemplo, leer la historia de un asesino serial donde se describe como planea sus crímenes, como los lleva a cabo, son cosas que, por las consecuencias que implica, no harías.
En cuando a las sensaciones que puedes experimentar sobre los sentimientos del personaje, dependen de lo tus experiencias previas y del uso que des a tu imaginación, independientemente si es una película o un libro.
A algunas abejas nos gusta más el libro, porque puedes imaginar mas cosas, toda la imagen del contexto la crea uno mismo. A otras les gusta mas ver la película porque se concentran solo en las sensaciones sin preocuparse por el contexto pues lo ven en la pantalla.
A mi gusto, las películas siempre se quedan cortas al recrear una descripción, por muchas razones, presupuesto, tiempo, la visión propia del director, etc.
¿Y tú, que prefieres?

jueves, 30 de octubre de 2008

¿Por qué las mujeres fingen orgasmos?

Ahhh!! Ohhh!! Sigue asi!!! Es lo que los hombres escuchan cuando una mujer esta a punto de conseguir un orgasmo, su respiración se agita, su espalda se arquea, se mueve mas rápidamente, jadea, algunas gritan, etc.

Por la misma fisonomía femenina la posibilidad de fingir un orgasmo es mucho mayor que la de un hombre, sin embargo, ellos también pueden fingirlos, pero la gran pregunta es, ¿Qué lleva a una persona a fingir una sensación por demás placentera?



Vamos por partes, para fingir un orgasmo, primero hay que saber porque no logran conseguirlo, y encontré un artículo sobre un estudio que hicieron en Holanda, “se descubrió que durante la estimulación una parte del cerebro llamada amígdala, ligada con emociones como el miedo y la ansiedad, se desactivaba tanto en hombres como en mujeres. En el momento del orgasmo había una desactivación aún mayor de la actividad cerebral tanto en hombres como en mujeres.” (1)

Los miedos y ansiedades que uno puede tener durante una relación sexual, son muy variados, pueden ir desde vergüenza por aceptar la propia sexualidad hasta traumas provocados por alguna violación. La mayoría de estos miedos se derivan de cómo nuestros propios padres viven su sexualidad ante nosotros, de los tabues que ellos tienen y nos los transmiten a través de la educación.

He platicado con muchas mujeres acerca del tema y coincidimos en que nuestra principal preocupación en la cama es que nuestra pareja piensen que somos putas y que nuestra experiencia proviene de múltiples relaciones con diferentes parejas, pensamos que si un hombre nos ve disfrutar abiertamente, va a pensar que nos acostamos con cualquiera. En cambio si nos ven recatadas y temerosas, nos creerán mujeres decentes y no se irán de nuestro lado.

En otros casos, el temor es lastimar a la pareja, disminuir su autoestima si les decimos que no lo hacen bien. Sentimos que el hombre es responsable de hacernos disfrutar, pero nos da miedo lastimarlo al decirle como, creemos que si él tiene toda la experiencia del mundo se sentirá insultado si le decimos donde o como tocarnos.

¿Cómo resolver el problema?, es muy sencillo, hablando con nuestras parejas, tenemos la costumbre de suponer que es lo que piensa el otro, pero en la mayoría de los casos estamos equivocadas, la única manera de saberlo es preguntando y hablando abiertamente de nuestros deseos y nuestros miedos.

Si dejáramos de suponer y habláramos con sinceridad, nuestras parejas se llevarían una gran sorpresa, pues uno de los grandes mitos de las relaciones sexuales es que las mujeres tenemos un orgasmo durante la penetración sin usar ningún tipo de estimulación clitoridiana. Sin embargo, si se estimula el clítoris, los resultados pueden ser increíbles. En recientes estudios sobre sexualidad, las parejas que calificaban su vida sexual de «muy feliz» solían hablar entre sí de sus deseos y necesidades sexuales. Fingir el orgasmo no es necesario si puedes reconocer que no lo has tenido sin que tu pareja se deprima.

(1) Tomado de http://www.faq-mac.com/bitacoras/todas/?p=295

domingo, 14 de septiembre de 2008

SEÑALES

Una de las preguntas más comunes que hacen las personas es ¿Cómo puede un hombre entender a una mujer? Desde mi punto de vista, es tan difícil para un hombre entender a una mujer como a una mujer le es difícil entender a un hombre. El problema principal es que desde niños estamos educados de una manera distinta, mientras a una mujer se le dice que debe mostrar sus sentimientos y se le bombardea con cuentos de hadas de princesas que viven enamoradas, a los hombres se les dice que deben ser fuertes, que es de “niñas” llorar y un largo etc. que nos define como personas de un genero o de otro.
Una cuestión en la que nunca me he podido poner de acuerdo con mi marido es en las señales, mientras yo (y quiero suponer que la mayoría de las mujeres) hago mucho caso a los detalles y supongo cosas con solo ver un gesto o escuchar alguna frase, el dice que mientras no diga la frase exacta, no lo esta pensando. Pongo el ejemplo que siempre utilizamos como referencia en nuestra discusión:
Un hombre conoce en su trabajo a una muchacha que le gusta, pero única y exclusivamente para tener sexo, no quiere nada serio, solo una noche, se la presentan y al empezar a conocerse, él sabe que si le dice que solo la quiere para una noche, ella hasta le podría dar una bofetada, por lo que decide empezar a preparar el terreno, es lindo con ella, le trae regalos, esta pendiente de lo que se le ofrece, la ayuda a cargar las cosas pesadas, la invita a comer, etc.
Total que a los dos meses de conocerse, él le manda señales de que quiere algo serio (pero solo para conseguir el sexo), pues ella le habla de querer formar una familia, el le da el avión y le sigue la corriente, diciéndole que seria lindo. Ella inclusive le cuenta como le fue con su anterior pareja que solo la uso…y él le dice que es un desgraciado. El le manda flores y le dice que es bella, la mas bella que ha visto y le dice todas esas cosas que una mujer quiere escuchar cuando esta lastimada, excepto claro esta “quieres ser mi novia”.
Un día la invita a salir de noche, van a cenar y a bailar y terminan en el departamento de él, ya tuvieron un sexo increíble (que finalmente era lo que el hombre quería). Al estar ya acostados en la cama, él con cara de “ya te vas” y ella con cara de enamorada le pregunta: “¿que onda, ahora si ya somos formalmente novios?”. El, le responde irónico, “¿¿¿¿novios????? Nooooo, para nada” yo jamás dije que quería ser tu novio, yo no quiero nada formal, si quieres, podemos seguir siendo “amigos con derechos” pero nada mas y por favor, ahora vete.
Ella con lagrimas en los ojos, dice, es que yo creí…….., pero en realidad el nunca lo dijo, así que ella, se amuela y se queda con el corazón roto.
Mi marido afirma que el hombre actúo con todo su derecho, porque no la obligo, ella también disfruto del sexo y supuso cosas que el hombre no dijo, por lo tanto, si ella acepto, ya sabia a lo que le tiraba. MORALEJA: Nunca supongas, lo único valido es lo que te dijeron y/o prometieron con palabras, las señales no cuentan.
Estuve en parte, de acuerdo con mi marido, pero al decirle este ejemplo, se contradijo:
Un hombre conoce a una muchacha en un antro, ella vestida con ropa super provocativa, lo ve, se moja los labios y lo saluda, todas las señales que ella da con su cuerpo y movimientos es….QUIERO SEXXOOOO!!!.
El hombre se le acerca y le empieza a coquetear, a lo que ella le responde…Tu no me gustas, por favor déjame en paz, pero se lo dice con mirada picara, por su lenguaje corporal, pareciera que si quiere, pero con palabras, ella le dice, DEJAME EN PAZ.
El intenta abrazarla y ella con palabras le dice: no me gustas, no quiero nada contigo, ¡¡¡aléjate!!! Pero como su lenguaje corporal sigue diciendo lo contrario, el avanza y la viola.
No se que opinan ustedes, ¿las señales cuentan? En ambos ejemplos, hay todo un contexto y tal vez son un tanto extremistas, sin embargo, desde mi punto de vista, tanto hombres como mujeres, estamos acostumbrados a suponer y precisamente eso es lo que hace que sea difícil entendernos.